Sobre este blog

En este blog se agrupan intelectuales, académic@s, científic@s, polític@s y activistas de base, que están convencid@s de que la crisis de régimen que vivimos no podrá superarse si al mismo tiempo no se supera la crisis ecológica.

Queremos que la sociedad, y especialmente los partidos de izquierda y los nuevos proyectos que hoy se están presentando en nuestro país, asuman alternativas socioeconómicas que armonicen el bienestar de la población con los límites ecológicos del crecimiento.

Coordinan este blog José Luis Fdez. Casadevante Kois, Yayo Herrero, Jorge Riechmann, María Eugenia Rodríguez Palop, Samuel Martín Sosa, Angel Calle, Nuria del Viso y Mariola Olcina, miembros del grupo impulsor del manifiesto Última Llamada.

El 'Putsch' del Capitolio

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En este blog se agrupan intelectuales, académic@s, científic@s, polític@s y activistas de base, que están convencid@s de que la crisis de régimen que vivimos no podrá superarse si al mismo tiempo no se supera la crisis ecológica.

Queremos que la sociedad, y especialmente los partidos de izquierda y los nuevos proyectos que hoy se están presentando en nuestro país, asuman alternativas socioeconómicas que armonicen el bienestar de la población con los límites ecológicos del crecimiento.

Coordinan este blog José Luis Fdez. Casadevante Kois, Yayo Herrero, Jorge Riechmann, María Eugenia Rodríguez Palop, Samuel Martín Sosa, Angel Calle, Nuria del Viso y Mariola Olcina, miembros del grupo impulsor del manifiesto Última Llamada.

Un homenaje a Rosa Luxemburgo y a Berta Cáceres

Voy a tratar de hacer un recorrido a toda velocidad –disculpen historiadores escrupulosos– sobre algunas cuestiones y paralelismos que espero enriquezcan el debate imprescindible sobre cómo enfrentar a la extrema derecha. Ya dijo el genio alemán aquello de que la historia se repite: primero como una gran tragedia, después como una miserable farsa. Quizá alguien vea simples coincidencias en el relato que voy a trazar. Ojalá ese alguien tenga razón. Ojalá, en cualquier caso, nunca lleguemos a comprobarlo. Como es bien sabido, cada ascenso de la extrema derecha se nutre de una previa revolución fracasada.

A principios del siglo XX una joven flor nacía al calor de la Comuna de París –fue engendrada y cultivada en la actual Polonia, semanas antes del estallido de la revuelta comunal–. Rozalia Luksemburg, o como fue más conocida aquí, Rosa Luxemburgo, buscaba otra revolución desde su adolescencia, quizá una revancha inconsciente que solo su memoria celular recordaba. Como internacionalista de acción y antibelicista de convicción que era, no le bastaban las posibles reformas que otros proponían y se tuvo que exiliar. Pese a ello, dio con sus huesos en la cárcel muchas veces por defender sus ideas. Se encontró en definitiva –como les suele pasar solo a las grandes almas– con la realidad de estar demasiado avanzada para su tiempo, tanto, que el gobierno socialdemócrata alemán liquidó la revolución espartaquista, y ella no sin antes haber podido gritar, refiriéndose a la revolución inevitable "yo fui, yo soy, yo seré", acabó siendo brutal y trágicamente asesinada el día 15 de enero de 1919 por los Freikorps –una guerrilla paramilitar de exveteranos militares frustrados tras la derrota bélica, de esos a los que les gusta lo de fusilar–.

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